Vaya cantidad de cosas que tengo que escribir, oye. Intentaré ser breve en lo que explico, pero hay tantas cosas que explicar que no sé exactamente hasta que punto xD
Tal como comentaba anteriormente, fuí a la segunda sesión del Animelo, esta vez preparado (junto a mi grupo) con las barras luminiscentes que comentaba en el anterior post. La pena es que, ya al principio del evento, nos dimos cuenta que las barras que compramos no duraban brillando ni 10 minutos. Y aquí viene el dato curioso: Un par de japos muy majos de al lado nuestro, al vernos hacer el “primo” con las barras apagadas, decidió cedernos las suyas! O_o (y NO tenían más que esas). Otra muestra de la educación extrema de los japos (no sé si esto es algo generalizado, pero desde luego, son detalles que te desmontan los esquemas xD).
El caso es que la barra se tiró dando luz hasta la noche siguiente del evento O_o (no sé que llevaría, la maldita).
Pues bien, ahora ya seriamente. Lo mejor del evento, sin duda fueron las actuaciones de Kageyama-san (que tocó el Opening de Dragon Ball con una guitarra acústica y él cantando xD), m.o.v.e (que cantaron Dogfight, tema emblemático) y, por supuesto, Gackt!! (que para mí fué la primera vez que lo vi, lo que era un honor bastante grande).
Al dia siguiente fuí con Haru a visitar un poco Harajuku (aunque pensabamos ir al museo Ghibli -que al final no podrá ser-) y sobretodo Koenji (donde vimos el instituto en el que se basaron para crear el de Evangelion y donde compré algunos souvenirs).
Ese día cené en casa de Haru, junto con sus padres. Al principio estaba un poco cortado ya que para mí era un honor bastante fuerte el entrar en una casa de una familia japo, así por las buenas.
Sin embargo, los padres de Haru, que ya habian estado en Barcelona anteriormente (en el 1997, concretamente), me comentaron un montón de anécdotas (la madre era sobretodo muy habladora xD). El padre me contó que trabajaba como fotógrafo profesional en un diario de Japón. Cuando le comenté que a mi hermana también le interesaba la fotografía enseguida me enseñó un libro de fotos suyas que me regaló (en realidad como obsequio para ella, realmente).
Ya de entrada me regalaron una botella de sake, que segun ellos era bastante raro (intentaré que llegue sana y salva a España para catarla con mi familia). Por lo que casi me trataron como a un hijo más, la verdad. La cortesía de la gente de aquí, no para de sorprenderme.
La cena, aunque ellos dijeran que se trataba de algo sencillo, para mí fué un auténtico festín. Constaba de una olla central en la que se cocían varias verduras. Junto a ella, había varios platos con condimentos como carne cruda. Dicha carne debía cocerse en la olla central (ellos, a este método, le llaman “Shabu-Shabu”, lo que significa que debes mantener la carne un rato en la olla moviéndola con los palillos y al poco rato sacarla para que no se cueza demasiado).
También había tentempiés frios, como zanahoria, pepino y la corteza de la sandía (en muchas familias de poder adquisitivo no demasiado holgado, según me contó Haru, esta parte no se tiraba y se aprovechaba como aperitivo).
El postre fué un té y unas pastitas dulces que estaban para chuparse los dedos.
Seguidamente fuí con Haru a comer unos Yakitori (pinchitos pequeños japoneses) junto con sake. Aquí realmente lo disfruté bastante ^^y es que se trataba del tipico bar sencillo, con terracita y todo.
Durante la cena, la madre insistió mucho con que no podía irme de Japón sin visitar, al menos Asakusa. Un lugar donde se encontraba una de las puertas a un templo más famosas de Tokyo (Kaminorimon). Así que Haru preparó una ruta para el día siguiente.
Durante ese día, además de visitar templos, aproveché (con la ayuda de Haru) para hacer los deberes que me encomendaba mi hermana: comprar té tradicional de Japón. Por suerte, Haru conocía una tienda que llevaban los padres de una ex-compañera de estudios en la misma zona, donde era posible que me hicieran descuento (o “precio de amigo”, más bien xD).
A la hora de comer, nos sucedió algo curioso. Buscando un lugar barato, nos encontramos con un barrio bastante sencillo en el que en algunos restaurantes montaban mesas en el exterior y la gente comía (en plan terraza). Al pasar por al lado de uno, un par de hombres de bastante edad, nos incitó a que tomáramos asiento (diciendo que la comida estaba muy rica, etc.). Y realmente pensareis que se trataba de personal del restaurante… pero lo mejor de todo es que se trataba de clientes con exceso de extroversión xD
De hecho, tan acusada era la diferencia con la gente de la ciudad, que casi me recordó a la extroversión de la gente andaluza de España. Al final decidimos sentarnos y nos comentaron varias anécdotas (como que ellos dos, aunque estaban tan pegados como uña y carne, se acaban de conocer ese mismo dia!! -algo sorprendente, porque por lo general los japos son muuuy tímidos-).
Tras el momento divertido de la jornada, nos fuimos para una de las calles de la zona, llenas de jugueterías y tiendas de souvenirs (yo compré un colgante de un yakitori… para acordarme del día anterior xD).
Por otro lado, hoy ha tocado un poco el repaso de tiendas de ropa (de nuevo Harajuku, donde he comprado un par de camisas) y a Shibuya (donde lo he visto todo muy caro y no he comprado nada). Según Josep (jredfield) ha sido el día de los solteros, ya que solo ibamos él, Raika y yo xD.
Mañana tocará darle un repaso a Akihabara en busca de los últimos recuerdos y frikadas que ya comentaré. Lentamente, el viaje va llegando a su fin… pero yo seguiré comentando impresiones y reestructurando los posts (con fotos, etc.).

















