A japón con Jredfield

Blog Personal de quemevoyajapon.com

Barcelona: fin de viaje

29 de Agosto de 2009

Han sido muchas horas de viaje, muchas horas entre metro, trenes, aviones y coche. Un viaje largo y cansado. Un viaje que nos ha devuelto a todos a la realidad, y es que varios empiezan ya el mismo lunes a trabajar, por suerte a mí me toca el martes.

Y punto y final a Japón, ¿qué me he dejado en el tintero? Varias cosas de Tokyo, como Asakusa o la playa artificial de Odaiba; varias de Kyoto, como el museo del manga, el santuario Heian o la ciudad de Uji, con el museo de la literatura de Genji; alguna de Osaka, como el museo marítimo; Miyajima y su templo en el agua, Yokohama con su fastuoso puerto… eso sí, no me puedo quejar, ha sido un mes intenso y muy bien aprovechado, ya que he recorrido muchas ciudades y muchos puntos de la geografía nipona.

He podido gastar todos los yenes que me quedaban en el aeropuerto y adquirir dulces y algún llaverito. Me he quedado muchas monedas de un yen para regalar y dos packs completos de monedas: uno para mí y otro para  Eli, que me lo pidió, además como me ha comentado varias veces se lo merece ;)

Pues nada, ahora sólo queda esperar al próximo viaje, en el que cae seguro otra vez un onsen y Okinawa, aparte de lo que me he dejado en el tintero. Hoy no hay foto, sino un mapa de un país fascinante y que os invito a descubrir por vosotros mismos.

Tokyo (II), día siete: finalizando los museos

28 de Agosto de 2009

Esta mañana me he levantado temprano con ganas de ir a Ueno, el destino de varios de mis días si me habéis ido siguiendo. El objetivo era acabar de ver el Museo Nacional de Japón; ya había visto el edificio principal, dedicado a arte y cultura japoneses, pero me faltaban los tres edificios menores: uno dedicado a Asia en general, desde Egipto hasta Corea, pasando por India, China y el sureste asiático.

El segundo edificio estaba orientado a la arqueología y la caligrafía. El tercero se centraba en el tesoro de Ryuji, una serie de colecciones de piezas del siglo VII. Los tres edificios por suerte no son tan grandes como el principal y me han ocupado solamente unas horas, he podido acabar el medidía en la tienda del museo para comprar un diorama montable de la gran ola y un lienzo de una choju giga, unos dibujos protagonizados básicamente por animales que son el antecedente del manga.

He comido de nuevo en Ameyakocho, fruta de nuevo (melón y sandía) mientras iba remirando tiendecitas, he encontrado algo escondidos cinturones a 500 yenes, así que he comprado tres y cuando me he cansado de comer fruta he vuelto a la estación y he puesto rumbo al hotel.

Allí he pasado con isnard un par de horas haciendo el tetris de la maleta. Teniendo en cuenta todo lo que he comprado, tengo suerte, he tenido que descartar pocas cosas y todas ellas prescindibles, mi maleta no pasa de veinte kilos ni la maleta de mano alcanza los ocho, se nota que lo que más he comprado han sido juegos de Megadrive, que pesan poco.

La tarde la he gastado en Ikebukuro, el barrio del hotel. Allí me he paseado por la zona del otro lado de la estación y he encontrado en un cochambroso local varios juegos retro en su versión arcade.

La foto de hoy es una creación artística mía que he podido hacer en un taller del museo de Ueno, a la izquierda hay una recreación del ukiyo-e de la gran ola, a la derecha un paisaje japonés con un ciervo entremedio de un bosque, el fuji coronado con un Buda omnipotente y un fénix descendiendo de los cielos.

El dibujo de la derecha mira, pero el de la izquierda me ha quedado muy muy bien, la verdad es que estoy muy contento.

Tokyo (II), día seis: últimas compras

27 de Agosto de 2009

Hoy ha sido otro día consumista, si bien de manera diferente a ayer. Si en Harajuku y Shibuya me dediqué a recorrer tiendas de ropa, hoy ha tocado repetir Akihabara y el Tokyo Dome City para ultimar alguna figurita y algún videojuego.

De hecho, la única idea con la que iba era encontrar por fin la figura grande del Fénix, pero la mala suerte ha podido al final del viaje con todo lo demás y la única figura grande que he encontrado estaba solo de exposición, me he tenido que conformar con una preciosa figurita pequeña que he comprado por la mañana, la curiosidad es que tanto Rafel como Chun se creían que el muñeco iba montado en un tapón de agua XD (la verdad esque da esa impresión). Lástima, si hubiese habido stock en el museo Tezuka hubiese vuelto con ella, una razón más para volver ^^

Pero no hay mal que por bien no venga, he encontrado joyitas como el Dragon’s Lair y el Sonic CD de Mega CD, que en Europa se cotizan carísimos (Chun me ha confirmado que vio un Dragon’s Lair por 40 euros sin caja ni manual y con rayas en el disco, pá llorar) y aquí los he adquirido por unos diez euros. Megadrive se ha vuelto a llevar su ración con Fantasía (basado en el capítulo de “El aprendiz de brujo” de la película) y Streets of Rage III y Dreamcast no podía ser menos con Virtua Fighter 3, por sólo 20 yenes, yo no entiendo a los japoneses, un juego con caja y manual por 15 miserables céntimos de euro. De PSX ha caído Um Jammer Lammy, también por menos de un euro. Si es que mama, no sé por qué padeces, sé que compro mucho, pero es que aquí todo está tan barato que sabe mal no comprar XD

En la foto pongo la totalidad de juegos que me he comprado a lo largo de estas semanas:

En el Tokyo Dome City la compra estaba clara: un paisaje de Bola de Drac. Sale la Corporació Càpsula, la casa del Follet Tortuga, la sede del torneo de artes marciales, la torre de Karin y la ciudadela del Totpoderós, es montable y se puede guardar en forma de bola y hay figuritas de Son Goku y compañía.

En fin, que al llegar al hotel he pesado la maleta y ronda el máximo permitido a falta de meter cosas, supongo que tendré que volver como si fuera a la Siberia con varias piezas de ropa puestas, amén de lo que se quede aquí como descarte T_T

Tokyo (II), día cinco: tres solteros de tiendas

26 de Agosto de 2009

Hoy ha sido un día de Rodríguez, sin parejitas, ni mujeres, ni nada de nada que deje entrever corazoncitos; ha sido un día de chicos comprando ropa y complementos, paseando, haciendo el friki, comiendo y vaciando las máquinas de bebidas. Y tan felices. Isnard, Raika y yo, los mismos de la foto hemos sido los afortunados.

Total y en resumen: hemos ido a pasar la mañana a Harajuku, nos hemos recorrido la calle Takeshita, la calle Harajuku y las colindantes; resultado: nos hemos gastado dinero en varias piezas de ropa y algún que otro anillo/colgante. Hemos decidido comer allí mismo, yo me he tomado un plato de buey asado con una salsa de caramelo que estaba riquísimo y de postre un pastelito con mermelada de fresa.

Después de comer nos hemos ido a Shibuya, primero a una tienda de ropa de segunda mano (pero hay que decir que algunas prendas debían haber sido usadas una o dos veces, porque estaban en un estado perfecto), luego el Book Off a mirar música, videojuegos, DVD y manga; Mandarake a más de lo mismo; Shibuya 109-2 a ver más ropa y volver a tener un encuentro con el dependiente simpático de la otra vez y finalmente al OIOIMEN, un sitio carísimo donde no hemos comprado nada de nada ninguno.

La cena ya habéis visto en la foto, Ramen y los tres solos para acabar así el día. Un día que nos ha agotado por la cantidad de horas que hemos estado caminando por entre las tiendas, que por mucho que haya sido de tranquis, cansa; eso sí, los tres hemos coincidido que ha sido un día que ha cundido, y es que lo hemo aprovechado al máximo.

Yo concretamente me he comprado un cinturón transparente, una camiseta de manga corta, dos jerseis de entretiempo de manga larga, dos pantalones largos a los que mi madre muy amablemente arreglará los bajos XD y un bolso. Y por mucho que parezca que me debo haber gastado una pasta, pues en total habrán sido unos 20.000 yenes-150 euros, que no era todo lo que tenía presupuestado para hoy. Si es que hay que saber buscar para encontrar buenas gangas ^^

Tokyo (II), día cuatro: Naruto

25 de Agosto de 2009

Hoy ha sido un día de relax, que como muchos decíais, ya me tocaba. Creo que al salir ayer de Disney mi cuerpo recibió la orden de mi cerebro de descansar y dejar salir el cansancio acumulado ya que el grueso de movimiento estaba hecho, y así ha sido.

Hoy me he levantado inusualmente tarde para mí, a las diez y media. He aprovechado la mañana para ir al museo Ota a comprar unos lienzos y otros enseres para decorar mi habitación, pero he ido con la calma y lentamente. De vuelta me he parado en una pizzeria que hay cerca del hotel y me he comido una cuatro quesos; las pizzas aquí no saben igual, usan una masa diferente y se nota en el gusto, pero no están malas.

Por la tarde he aprovechado para hacer un poco la siesta e ir al centro metropolitano de arte, que está al lado del hotel. Eso sí, no he podido hacer nada allí, ya que consiste en espectáculos de danza, teatro y pases de películas de autor, y como no habría entendido nada, además de ser muy caro todo, he pasado de ir y he dado un paseo antes de irme al cine a ver la última película de Naruto, un manga que me encanta, la han estrenado hace poco y me sirve para hacer algo sentado.

La película estaba en perfecto japonés, es decir, no he entendido prácticamente los diálogos, pero como había muchos flashbacks y muchas situaciones idénticas al manga y el anime, he seguido el argumento todo el rato. Os dejo la foto del cartel de la peli:

La noche también tranquila, la hemos pasado hablando en el salón de té los cinco de mi habitación durante un par de horas, a medida que cada uno ha ido llegando se ha sumado a la charla y tan panchos todos.

PD: Tenemos fotos del grupo entero, no os preocupéis. Subir una será difícil, que casi ningún día hacemos algo todos juntos.

Tokyo (II), día tres: Disneyland

24 de Agosto de 2009

Bueno, tercer día supuestamente en Tokyo, digo supuestamente porque ninguno de los tres los he pasado en la ciudad XD. Hoy ha tocado ir a Disneyland, Tokyo, el parque de Disney más grande del mundo, de hecho son dos parques, pero yo mañana no me he apuntado y he escogido ver éste y obviar Disney Sea.

Ha sido un día cansado, de muchas colas, si bien sólo una larga y pesada. El parque es precioso, está muy bien ambientado y todo muy bien recreado, eso sí, se nota que el parque tiene casi 30 años en algunos decorados, y es que futureland era muy “plano” y minimalista, si alguien ha visto pelis como La máquina del tiempo (la antigua) o la serie original de Star Trek se puede hacer una idea si las compara en cómo vemos el futuro hoy en día.

Las atracciones no son muy fuertes, de hecho si ya el de París no es que lo sea, éste lo es aún menos. Incluso la Space Mountain te deja un sabor de boca agridulce por falta de “chicha” (no tiene ni un solo looping). Por suerte Piratas del Caribe, Haunted Mansion y Splash Mountain están muy bien recreadas (pero que el decorado sea bueno no significa que sean fuertes, ojo).

La foto del día es una bonita estampa de mí con Wall-E y Eva.

PD. Por presión popular he alargado el comentario del castillo de  Himeji.

Tokyo (II), día dos: Shenmue chapter one, Yokosuka

23 de Agosto de 2009

Bueno, hoy se acababa el Japan Rail Pass y con él la posibilidad de viajar sin pagar por Japón, así que igual que hice ayer con Himeji, he pasado el día fuera de Tokyo para aprovecharlo, el destino elegido ha sido Yokosuka. Y respondiendo a posts anteriores, sí, fui a Himeji solo y hoy también he ido solo a Yokosuka; la razón es sencilla, la mitad están en el Animelo, unos conciertos de anime, y los demás querían ir a ver la feria de Gundams.

Pero como frikismo y aficiones hay muchos y variados, yo me he decantado por ir a la ciudad natal de Ryo Hazuki, marco donde ocurre la primera parte de sus aventuras de la saga de videojuegos Shenmue. Shenmue para mí es, junto a Knightmare, lo mejor que han dado los videojuegos, así que teniendo tan cerca la localización real del primer capítulo de la saga, no me lo podía perder.

El resultado, hombre, algo decepcionante. He conseguido encontrar dos de los tres barrios que salen en el juego, pero si bien se puede ver algo de parecido, Yu Suzuki obvió una cosa muy importante de la ciudad: hay una base naval americana enorme y es, hasta ahora y visto lo visto, el lugar más occidentalizado que he encontrado en todo Japón. Había hamburgueserías por todos los lados, marines americanos por doquier, sus familiares, un colectivo muy numeroso de lo que me han parecido brasileños, las tiendas de ropa vendían ropa que se puede encontrar en España, nadie iba con kimono por la calle, escuchabas inglés en cada esquina… ¡Si Dobuita parecía un barrio de Miami o California! Al menos Yamanose estaba bien, pero le añadieron muchas cosas, es un barrio muy rural y casi sin nada. Os dejo el cartel de Dobuita.

Por lo demás, la ciudad me ha gustado, tiene “sabor” a mar, además cuenta con muchos acantilados y mucho paraje verde, es como si Barcelona estuviera metida en la Costa Brava y se hubiese fundido bien con el paisaje sin destrozarlo.

Tras visitar el acorazado Mikasa, un barco-museo que fue la nave insígnia de los japoneses a principios del siglo pasado y que se convirtió por derecho propio en el mejor barco de guerra de Asia, ya que fue decisiva para que Japón derrotase a China y Rusia en sendas guerras, ha llegado el momento más curioso del día: una fiesta-concierto de rock al aire libre y gratis. Me he quedado un par de horas allí en la hierba tomando el sol y disfrutando de los diferentes grupos que han ido saliendo, no lo hacían nada mal, y los japoneses no paraban de saltar, bailar y hacer cachondeo; eso sí, un par de grupos han cantado en inglés y parecían los yayos del Casal Rock, que inglés más malo, por dios.

¡Ah, y ya tengo  reloj! Lo he comprado en Yokosuka por sólo 4900 yenes (unos 35-40 euros) en una tienda que estaba de liquidación de género.

Tokyo (II) día uno: Himeji’s castle

22 de Agosto de 2009

Hoy ha sido el día final del tour y la vuelta al Sakura Hotel de Tokyo. Pero para hacer más llevaderas las horas de tren he decidido hacer un alto en el camino y, aprovechando que había que cambiar de tren en Himeji, me he bajado para pasar el día allí y así poder visitar su famoso castillo.

Durante el viaje de hoy hemos descubierto qué es lo que se paga en el trayecto Tottori-Himeji. Resulta que por las obras nos desvían con el bus a otra línia que no está cubierta por el Japan Rail Pass y nos cobran ese trayecto. Es alucinante, que se apañen entre las compañías, pero que no lo cobren a los usuarios.

Himeji en sí ha resultado muy estimulante, el castillo es enorme y tiene muchas traducciones al inglés para que puedas seguir el recorrido, una vez dentro descubres que tiene una construcción perfecta para la defensa y que facilita mucho los contraataques, es toda una obra de ingeniería y arquitectura, además de arte, porque es bellísimo.

Además tiene muchas piezas de época expuestas, desde utensilios diarios a armaduras, pasando por grabados y mapas antiguos. También se pueden observar algunas estatuas de cera simulando ser cortesanos en funciones cotidianas, concretamente se trata de la princesa Sen y una doncella; la princesa tiene una historia muy ligada al castillo; por suerte no había estatuas en la sala del sepukku, sólo faltaría ver ahí a samuráis quitándose la vida. El castillo es una visita obligada para todo aquél que visite Japón, es muy muy recomendable; si por tener tiene hasta un templo en la cúspide, que hace las veces también de mirador. No se puede pedir más. Ahí dejo una perspectiva de la fortaleza.

El trayecto de tren de Himeji a Tokyo es largo, dura tres horas y pico, me ha dado tiempo a leer un libro entero. Me había traído Quadern d’Aram, de Maria Àngels Anglada, una novela que trata sobre la historia de una madre y su hijo armenios y su periplo vital para escapar del genocidio al que fue sometido el pueblo armenio por los turcos a principios del siglo pasado y su vida en el posterior exilio en Grecia y Francia.

Ya oscuro he llegado a Tokyo y al hotel. Y muy cansado y sin reloj, que ha muerto durante el trayecto de vuelta. Para controlar la hora voy a tener que recurrir a la cámara de fotos, menudo palo. Mañana es el último día del Japan Rail Pass, no he decidido aún donde ir para aprovecharlo, todo dependerá de si estoy muy cansado o qué.

Tottori, dia dos: desierto de lluvia

21 de Agosto de 2009

Hoy he empezado el día bien temprano, me he levantado pronto y he hecho una escapada al museo prefectural de Tottori. Es un museo extraño, tiene un poco de todo, pero todo desordenado. Había historia natural, con fósiles, minerales, animales… y una salamandra gigante viva, pero todo hecho un mejunje en el que las flores estaban al lado de los insectos y una reproducción de un bosque y más allá se hallaban los árboles con rocas y esqueletos, todo muy caótico.

Luego había dos salas de arte y en una animales disecados, cosa que tampoco pega mucho, pero bueno, al menos la sala de etnología sí tenía lógica.

Al llegar al hotel nos hemos puesto todos en camino hacia las dunas de arena. Se trata de un sistema arenoso desértico de 2km de ancho por 16 de largo, incluso tiene un pequeño oasis en el centro, en el que parece ser que han acampado unos chavales esta noche, porque estaban desmontando tiendas a nuestra llegada.

En este lugar se puede hacer parapente, ala delta, paseos a camello… sí, en Japón hay camellos por difícil que pueda parecer. Tras subir una de las tres dunas principales, cosa que ha puesto a prueba nuestro estado físico, ya que cuesta horrores ascender por la arena, hemos podido disfrutar del paisaje y de un divertido descenso hasta la playa, que tenía un agua fresquita y muy limpia en la que nos hemos dado un divertido baño con olas incluídas. Ahí os dejo una foto de la duna que hemos subido.

La lástima es que se nos ha puesto a llover y hemos tenido que marcharnos a toda prisa de allí. El agotamiento ha sido tal que hemos dedicado la tarde para tiendear un poco (bien poco para caminar menos) y luego me he puesto a hacer la segunda colada del viaje, que ya tocaba.

Y se acabó el tour por Japón. Mañana volvemos a Tokyo para encarar la recta final del viaje.

Tottori, día uno: Jiro Taniguchi

20 de Agosto de 2009

Tras un largo viaje con obras incluídas, que por cierto, nos hacen pagar por el autobús alternativo que cubre el recorrido, hemos podido llegar a Tottori, la ciudad que llanamente impuse en el viaje por frikismo particular hacia Jirô Taniguchi, mi dibujante de manga favorito, natural de la ciudad, que sale en muchas ocasiones enmarcada en sus historias.

Ha sido llegar y la primera sorpresa del día: hemos encontrado las galletas de chocolate del ShinChan, esas que tienen un dinosaurio en la caja y que utiliza para chantajear a sus padres. He  encontrado también otro tipo de galletas de koala kawai ^^

Tottori es la capital de provincia más pequeña de Japón, y tiene unos 140.000 habitantes, así que deja pequeña a buena parte de las capitales de provincia españolas. Lo que destaca sobretodo al llegar es el silencio que reina en ella, no ves más de cinco a seis personas a la vez por la calle, muchos usan bici y en ningún momento se oye ruido, es un remanso de paz en medio de este país tan ruidoso.

Por la tarde me ha dado por recordar los mangas e ir de paseo a ver qué me encontraba. He visto el museo de los juguetes, que es el mismo, o muy parecido, en el que se enamoran los ancianos de El olmo del cáucaso (aunque ese museo no se sabe de qué era). He visto la mansión Jinpukaku, que aparece en uno de los paseos de El caminante. He paseado por las ruinas del castillo que aparecen en La montaña mágica, montaña por otra parte, que he subido paso a paso (y sin pararme, aunque haya llegado sin aliento).

Lo que me ha gustado es la amabilidad entre todos los montañistas, ya que todos los que hemos coincidido nos hemos saludado con una inclinación de cabeza. De hecho aquí la gente es muy amable, no están acostumbrados a ver turistas occidentales y les hace gracia vernos, muchos saludan, es un ambiente diferente de esa mirada traspasadora como si fueras invisible que hemos padecido en otros lugares.

La comida típica aquí: las peras (suerte que veis mis fotos, sino pensaríais que estoy cebado los que me posteáis sin haberme visto nunca XD como siempre hablo de comida…). Tienen forma de manzana, cosa que choca, ¡pero son riquísimas! Describiéndolas como haría Hemmingway, son dulces, sabrosas, llenas de azúcar por dentro que se deshace a la vez que bebes el agua que llevan… no me extraña que tengan fama. Creo que ya sé qué dulces llevaré al trabajo: una cajita de mochis de pera (y seguro que para casa irá otra).

Os dejo una foto de mí en una cascada del centro de la ciudad, y es que Tottori tiene fama de tener una de las mejores aguas de Japón ya que su kami protector (el que vive en las cuevas de la montaña que he ascendido) es un kami de agua.