Bueno, hoy se acababa el Japan Rail Pass y con él la posibilidad de viajar sin pagar por Japón, así que igual que hice ayer con Himeji, he pasado el día fuera de Tokyo para aprovecharlo, el destino elegido ha sido Yokosuka. Y respondiendo a posts anteriores, sí, fui a Himeji solo y hoy también he ido solo a Yokosuka; la razón es sencilla, la mitad están en el Animelo, unos conciertos de anime, y los demás querían ir a ver la feria de Gundams.
Pero como frikismo y aficiones hay muchos y variados, yo me he decantado por ir a la ciudad natal de Ryo Hazuki, marco donde ocurre la primera parte de sus aventuras de la saga de videojuegos Shenmue. Shenmue para mí es, junto a Knightmare, lo mejor que han dado los videojuegos, así que teniendo tan cerca la localización real del primer capítulo de la saga, no me lo podía perder.
El resultado, hombre, algo decepcionante. He conseguido encontrar dos de los tres barrios que salen en el juego, pero si bien se puede ver algo de parecido, Yu Suzuki obvió una cosa muy importante de la ciudad: hay una base naval americana enorme y es, hasta ahora y visto lo visto, el lugar más occidentalizado que he encontrado en todo Japón. Había hamburgueserías por todos los lados, marines americanos por doquier, sus familiares, un colectivo muy numeroso de lo que me han parecido brasileños, las tiendas de ropa vendían ropa que se puede encontrar en España, nadie iba con kimono por la calle, escuchabas inglés en cada esquina… ¡Si Dobuita parecía un barrio de Miami o California! Al menos Yamanose estaba bien, pero le añadieron muchas cosas, es un barrio muy rural y casi sin nada. Os dejo el cartel de Dobuita.

Por lo demás, la ciudad me ha gustado, tiene “sabor” a mar, además cuenta con muchos acantilados y mucho paraje verde, es como si Barcelona estuviera metida en la Costa Brava y se hubiese fundido bien con el paisaje sin destrozarlo.
Tras visitar el acorazado Mikasa, un barco-museo que fue la nave insígnia de los japoneses a principios del siglo pasado y que se convirtió por derecho propio en el mejor barco de guerra de Asia, ya que fue decisiva para que Japón derrotase a China y Rusia en sendas guerras, ha llegado el momento más curioso del día: una fiesta-concierto de rock al aire libre y gratis. Me he quedado un par de horas allí en la hierba tomando el sol y disfrutando de los diferentes grupos que han ido saliendo, no lo hacían nada mal, y los japoneses no paraban de saltar, bailar y hacer cachondeo; eso sí, un par de grupos han cantado en inglés y parecían los yayos del Casal Rock, que inglés más malo, por dios.
¡Ah, y ya tengo reloj! Lo he comprado en Yokosuka por sólo 4900 yenes (unos 35-40 euros) en una tienda que estaba de liquidación de género.